“Realidad en Nueva York” por Fran O.

Me casé en Nueva York el martes, mi amigo diseñador me hizo el vestido de novia en cinco
minutos, compramos la tela el día anterior en Time Square y después me fui a West Village a
conocer a mis suegros. Cuando llegué a la cena con ellos la mamá me tenía una entrevista escrita
para saber quién era yo y porque me quería casar con su hijo, estaban asustados porque pensaban
que quizás era un estafa o algo por el estilo.

Cuando publiqué los videos de mi matrimonio mucha
gente me preguntó si era real o era otra de mis perfomances y me dio mucha risa, sabía que yo era
una buena performer pero no pensé que tanto. El asunto es que me casé y mi matrimonio fue la
manifestación empírica de que dejó de importarme lo que piensen de mí y encontré al fin un
compañero para poder vivirlo. No quiero escribir una columna de amor romántico y de cuentos de
hadas porque Hollywood ya tiene demasiado de eso, pero la verdad es que la Cenicienta y yo
tenemos mucho en común.

 

El sábado anterior a mi matrimonio fui a una ceremonia de Ayahuasca
donde vi cosas de mi infancia que nunca quise ver y fue abrumante sentir que la realidad la
construimos con nuestros pensamientos, pensaba en el pasado, en el futuro que estoy creando,
en repetir las historias, en los patrones aprendidos, en el matrimonio, en los traumas y mientras
estaba en ese caos mental uno de los seres superiores que me asisten incondicionalmente me dijo
que la realidad es lo que puedes ver en este momento, todo lo demás no existe. Si miro hacia el
frente en este momento me veo en el Bronx, en el comedor de mi amigo Diego con unos
candelabros plateados en la mesa y siete espejos al frente mío, un atril para poner un fondo de
estudio fotográfico, un piano de cola negro a mi izquierda y un closet con vestuarios y mi ropa a la
derecha. Tengo en mi brazo derecho dos pulseras que me dio mi esposo: son para tomar
decisiones, me dijo horas antes de pedirme ser su novia. También tengo a mi lado un regalo que
me llegó por correo de mi amigo Raimundo, un comics llamado Anarquía en el Reino de los Cielos
además de un sticker adentro con la imagen de una serpiente rodeando un útero y una manzana.

 

Me veo al frente en uno de los espejos, mi pelo esta gigante por la humedad, en el techo hay una
lámpara de cristales, cristales de plástico pero se ven bien. Me miro al espejo y me veo a los ojos
como si fuese una pantera, me veo escribir. Thoth me dijo lo único real es lo que ves en este
momento, en ese momento veía la oscuridad de la casa en New Jersey con desconocidos que se
revolvían en el suelo mientras vomitaban o solo dormían, veía los paños Shipibos y plantas por
todo el lugar.

 

Ahora me veo de frente a un espejo mientras escribo, esto es lo único real.