Lengua Dorada I

Primera columna de Lengua DORADA en nuestro blog

El feminismo es una lucha de clases sociales. Es por eso que debemos entender que las marginalidades son parte esencial de este movimiento y, por supuesto, dejar de invisibilizar a personas trans y trabajadorxs sexuales.

Me llama la atención esa sororidad que nos nace cuando de pacas, pro-vidas y cuanta Lucía Hiriart aparece. No así con negras, putas y trans.

Los imaginarios colectivos que existen en cuanto a trabajo sexual respecta son muy nocivos. Que pobrecitas, que esclavas, que comehombres, que ninfómanas, que violadas, que rompehogares, etc. Oprimiendo así su identidad y exponiéndoles al peligro porque se perpetua esa idea patriarcal de que así es realmente ese trabajo.

¿Y, quiénes son víctima de trata? se estarán preguntando. Ahí donde siempre respondo de la misma manera: asumir que la víctima de trata solo tiene que ver con la prostitución es un error importantísimo porque no solo invisibiliza a lxs putxs, si no que también a quienes son víctima de trata.

Incluso La Organización Mundial del Trabajo tiene un informe donde expone este tema, hablando de las víctimas de trata en la economía privada:

“En concreto, del total de de 20,9 millones de trabajos forzosos, 17,8 millones (90%) son explotados en la economía privada por individuos o empresas. De estos últimos, 4,5 millones (22%) son víctima de explotación sexual forzada, y 14,2 millones (68%) de explotación laboral forzada en actividades económicas como la agricultura, construcción, trabajo doméstico o la manufactura”

Que exista este 22% tiene que ver con la regulación y las condiciones laborales en las que se encuentran muchas veces quienes la ejercen. No con el trabajo en si.

El mundo está hipersexualizado pero con reglas muy explicitas, por ende, estandariza la sexualidad, te enseña que tienes que tener un cuerpo hegemónico y entregarlo de manera gratuita. Es por eso que la prostitución molesta tanto, se escapa de aquel modo tácito de existencia y en aquella clandestinidad nacen nuevas sexuaciones, que por lo demás, funcionan en base al dinero. Le pusieron precio a lo que el patriarcado quería que hiciéramos gratis.

Entonces, ¿paramos con los prejuicios? porque SIN TRABAJADORXS SEXUALES NO HAY FEMINISMO.